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viernes, 21 de diciembre de 2012

Hidratación

:: Hidratación ::
El cuerpo es como una máquina, la cuál necesita líquidos para trabajar eficientemente. Compuesto entre un 60% y un 75% de agua, este porcentaje se reduce por efecto de la deshidratación, la cuál aumenta a medida que se incrementa el ejercicio, el calor o la humedad ambiental.
Se empiezan a percibir los efectos de la deshidratación en el momento en que se tiene sed. Si no se procede a la rehidratación, disminuirá la energía y se empezará a secar la boca. Después aparecerán calambres, dolores de cabeza y náuseas.
En ambientes con alta humedad ambiental, como por ejemplo una cueva, la sensación de sed será mucho menor y por ese motivo, en esos ambientes, hay que prestar especial atención a mantenerse perfectamente hidratados
El hecho de permanecer bien hidratado nos aportará más energía, poder, resistencia, nos sentiremos bien y frescos, podremos quemar más calorías y trabajar mucho más duro y además disminuirá el tiempo de recuperación tras cualquier actividad.
¿POR QUÉ HIDRATARSE?
Lo ha visto antes: un conductor frustrado sobre el lado del camino que trata de ventilar su automóvil sobrecalentado. Pero el automóvil no irá a ninguna parte y ni tampoco su conductor.
Como un automóvil, el cuerpo es una máquina que necesita líquidos para trabajar eficientemente. De hecho, su cuerpo es agua en más de 60%, y aun el ejercicio ligero puede reducir ese porcentaje. Si no hay líquido, no hay funcionamiento y repentinamente está tirado sobre el camino con un cuerpo sobrecargado. Esta pérdida de líquidos se llama deshidratación. E hidratando, o añadiendo fluidos, es la forma de evitarla.
BENEFICIOS DE PERMANECER BIEN HIDRATADO
Más energía, poder y resistencia.
Permanezca fresco, siéntase mejor.
Se puede ir más lejos, más rápido.
Trabaja más duro, quema más calorías.
Disminuye su tiempo de recuperación de modo que usted puede salir y hacerlo todo nuevamente.
¿CÓMO SÉ CUÁNDO ME DESHIDRATO?
Cuando usted siente sed, la deshidratación ha comenzado. Si se deja de esa forma, el cuerpo continuará enviando señales de alarma que indican una depresión. Las señales tempranas incluyen una boca seca y una disminución en la energía. Después aparecen calambres, dolores de cabeza y náusea.
LA IMPORTANCIA DEL SUDOR
El cuerpo emite radiación térmica a través de la piel para evitar el recalentamiento. Cuando esta radiación es insuficiente para mantener la temperatura equilibrada, aumenta la transpiración de vapor de agua, incrementándose hasta que se puede apreciar el sudor. El líquido permite evacuar calor mucho más rápidamente que la simple radiación y por eso, en determinadas circunstancias resulta necesario sudar.
Cuando el organismo es atacado por un elemento patógeno se activa un sistema de autodefensa, el cuál acelera el metabolismo y comunica una sensación de frío. Su función es la de conseguir aumentar la temperatura por encima de lo normal, ya que de este modo reduce la actividad y proliferación de los gérmenes y las defensas pueden actuar de forma más efectiva. A estos efectos les llamamos fiebre.
Si contrarrestamos la fiebre con medicamentos o una vez el organismo se da cuenta que ya no es necesaria, vuelve a funcionar el termostato biológico, dando la alarma de exceso de temperatura. La forma más rápida de regresar a la normalidad será mediante la sudoración.

CONSEJOS PARA LA TOMA DE LÍQUIDOS
No esperarse a beber al momento de iniciar el ejercicio. Es recomendable hacerlo hasta dos horas antes para asegurarse que el líquido se ha distribuido convenientemente.
Los expertos recomiendan beber sorbos cortos continuos, antes que tragos largos y poco frecuentes.
Añadir bebidas energéticas para deporte ayudará a restaurar los carbohidratos y electrolitos que se pierden con el sudor, los cuales de otra forma solo se reponen con la comida. La disminución de estos elementos es paralelo a la buena distribución de nuestra energía.
Beber al terminar el ejercicio ayudará a nivelar los líquidos perdidos y a una rápida recuperación.
Asegurarse de que los líquidos los tenemos al alcance, ya que de nada servirá la cantimplora si se encuentra en el refugio a varios kilómetros de distancia.
TRATAMIENTO DEL AGUA
Virus, bacterias y protozoos son los microorganismos presentes en el agua no tratada que pueden causar desde simples desarreglos intestinales a graves enfermedades.
Estos microorganismos se miden en micras (millonésimas de metro). El ojo humano no puede ver sin ayuda nada menor a 50 micras.
Hay que tomar más precauciones con las fuentes de suelos calizos que con las de suelos graníticos, ya que la caliza es muy permeable, saturando rápidamente de sales el agua. Al estar el subsuelo del terreno calizo tan agujereado, es difícil conocer la procedencia del agua y su situación higiénica.
AGENTES CONTAMINANTES DEL AGUA
La materia fecal animal o humana, cuando tiene contacto con una fuente de agua, puede transmitir microorganismos patógenos causantes de enfermedades. Estos microorganismos pueden ser quistes protozoarios, bacterias o virus.
Los virus que afectan al ser humano, normalmente sólo alcanzan las fuentes de agua a través de materia fecal humana. Una vez expuesto al ambiente, los virus, tienen un lapso de vida corto y no se reproducen en el agua como hacen algunas bacterias.
Tanto los animales como los humanos son transportadores comunes de bacterias y protozoos. Cuando los animales beben, traspasan al agua diversos microorganismos y parásitos intestinales nocivos para los humanos. El hombre urbano no ha adquirido tolerancia a ninguno de estos contaminantes, resultándole especialmente dañinos.
Los agentes contaminantes que podemos encontrarnos en el agua son los siguientes:
Productos químicos y toxinas. Desechos agrícolas (pesticidas y herbicidas) e industriales (metales o desechos de minas, cloro, iodo). Suelen dar color, olor y mal sabor al agua. A pesar de que estas sustancias no tienen un efecto inmediato en el organismo humano, con el tiempo pueden llegar a resultar muy peligrosas. Los compuestos de carbono activo de algunos filtros suelen reducirlos. Algunas bacterias tóxicas pueden desarrollarse en algas de aguas tranquilas y cálidas, volviéndolas verdes.
Grandes parásitos. Parásitos unicelulares de coraza dura. Protozoos, amebas y gusanos, que causan fiebre, nauseas, dolores de cabeza, de estómago, diarrea, flatulencias y disentería amébica.
Bacterias. Organismos unicelulares de estructura simple (vegetales sin clorofila), responsables de la fermentación y de la descomposición de la materia muerta (putrefacción). Son muy resistentes a los cambios de temperatura y a la desecación y de ahí la dificultad de la esterilización. Sus tamaños oscilan entre las 0,2 y 10 micras. Los filtros y purificadores con poros muy finos (0,2 micras) bastan para eliminarlos del agua. La diarrea es un síntoma común de infección y aparece entre las seis horas y los cinco días, pudiendo durar cuatro días o más.
Virus. Son mucho más pequeños que las bacterias y no pueden ser detectados, al contrario que las primeras, por el microscopio óptico ordinario. Atraviesan los filtros por los que las bacterias no pasan y una vez dentro del organismo se introducen en el interior de las células, infectándolas, para luego reproducirse. Resisten hasta los -20º C.
SISTEMAS PARA TRATAR EL AGUA
La ebullición. Es el método más fiable, ya que destruye todos los microorganismos, pero hay que mantener el agua en ebullición durante un mínimo de cinco minutos y luego esperar a que se enfríe para beberla. Además tendremos que cargar con combustible extra. Hay que tener en cuenta que cada 1000 metros de altura, el tiempo de ebullición se extendería 3 minutos. Para eliminar el sedimento en el agua deberá filtrarse.
La potabilización. Las tabletas potabilizadoras, eliminan los gérmenes bacteriales. No eliminan los grandes parásitos, por lo que sería conveniente filtrar el agua antes de tratarla. Tampoco eliminan los virus, con lo que no podrán usarse en países con riesgo de infección vírica. Habrá que esperar al menos 20 minutos para beber el agua. Su sabor es neutro y son inofensivas para la salud.
La desinfección. Se utilizan agentes químicos como el yodo, el cloro o el permanganato de potasio, que se disuelven en el agua ya sea mediante líquido, tabletas o polvos. Este sistema es muy efectivo contra las bacterias y los virus, pero inefectivo con algunos protozoos, por lo que deberá filtrarse el agua antes del tratamiento. Además, no es totalmente efectivo en aguas turbias y habrá que esperar aproximadamente 1 hora para beber el agua. Este sistema puede llegar a resultar perjudicial en uso prolongado (más de 15 días ) y no es recomendable para personas con problemas en la glándula tiroides o mujeres embarazadas.
El microfiltrado. Impide el paso de la materia en suspensión, los grandes parásitos y la mayoría de bacterias pero es ineficaz ante los virus. Los filtros de carbono eliminan los agentes químicos y metálicos.
La purificación. Combina el microfiltrado y la desinfección, produciendo al instante agua microbiológicamente pura. Este sistema es el más efectivo, sobretodo en países del tercer mundo.
Combinando la acción de un filtro con la de un desinfectante conseguimos eliminar todos los agentes patógenos al igual que un purificador.